jueves, 3 de abril de 2014

Vuelta a Magyarilandia

Ya sé que hace más de una semana que no escribo nada, ¡pero tengo mis razones!
El jueves 27 a las tres y media de la tarde puse rumbo de nuevo hacia Hungría, y no llegué a Budapest hasta las once. Y, cómo no, el viaje fue movidito.
Nada más coger el primer vuelo (Alicante - Barcelona) y sentarme, el hombre que tenía al lado me dijo: "Esperemos llegar a Barcelona enteritos y que no se nos pierda el avión como ése de Malasia." La cara que se me quedó fue para enmarcarla. No sabía si reír o llorar, pero al final opté por reirle la gracia ya que iba a estar sentada al lado de ese hombre una larga hora. Después de todo, el señor resultó ser bastante majo y me preguntó si iba a quedarme en Barcelona o cogería otro avión. Le estuve contando un poco sobre mi viaje y me felicitó por hacer lo que estaba haciendo, ya que no mucha gente de mi edad coge este camino.
Después de aterrizar, pasar horas dando vueltas por el aeropuerto y otras tantas horas en el avión hasta llegar a la capital, al fin se acabó el viaje. Cuando bajé del avión había dos chicas húngaras de mi asociación esperándome. No las conocía de nada pero tenían un cartelito muy mono con mi nombre escrito en él. Me dijeron que teníamos que esperar al propietario del piso en el que íbamos a pasar la noche porque también aterrizaba en ese momento su avión.
Llegamos a su casa y en lugar de irnos a dormir como personas normales que han estado todo el día viajando, nos fuimos las tres de fiesta por Budapest. Hice muy buenas migas con las chicas y con otro amigo suyo, e incluso me encontré un español por la calle.
A la mañana siguiente nos subimos en el tren para ir a Debrecen y después de tres larguiiiiísimas horas llegamos a la ciudad. Mi coordinadora me estaba esperando en la estación y nos dirigimos hacia mi nuevo piso.
Gracias a dios estaba cerca del centro, y cuando llegué me encontré con mi compañero Federico y su mamma italiana. Una mujer graciosísima que no hacía más que limpiar, cocinar y comprar cosas para la casa. Se la echa de menos...
Ya sé que este post no es muy interesante pero estoy un poco sosa y no se me ocurre qué más contar sobre esto, en el siguiente procuraré ser más divertida.

¡Sziasztok!

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