Hace unos días me enteré de que este domingo se celebrarán en Hungría las elecciones nacionales, y con ello me di cuenta de que no tenía ni idea de la situación política del país. Me puse a preguntar a mis conocidos húngaros y me contaron que aquí, al igual que en España, gobierna el partido conservador (los naranjas). Durante estos años también les han recortado en sanidad y educación, hasta tal punto que estos dos ahora forman un mismo ministerio.
Y en cuanto a corrupción tampoco se quedan cortos, todos meten mano de los fondos públicos y rechazan ayudas europeas para no tener que justificar en qué se gastan dicho dinero. ¿A qué me suena todo esto?
Por si no fuera suficiente, los diputados del partido ultraderechista llegan a la disparatada cifra de un 11%, siendo así el tercer partido más grande (el partido socialista tiene un 12% y el conservador un 58%, por eso es alarmante que socialistas y ultraderechistas gocen de casi la misma presencia en el gobierno). Éste defiende la supremacía de la raza húngara ante todo, teniendo como lema "Lo mejor, Hungría". Dicho partido gobierna en una ciudad cercana a la mía llamada Miskolc, en la que han erigido un monumento hacia las víctimas mortales de los gitanos. Si ya están mal vistos, esto solo aviva más el fuego. Ponen a los gitanos como los causantes de la violencia en el país, "los malos", aquellos a los que no han de acercarse. Pero no solo tienen el punto de mira en los gitanos; en mi ciudad la gente es muy racista. Este racismo llega al punto de que miran mal a cualquier persona de color o a aquella que no hable su idioma.
Voy a poner un ejemplo. Aquí para subir al autobús no suele hacer falta mostrar el billete porque se da por sentado que lo tienes, así que hice la prueba de subirme al bus calladita y sin enseñarlo. No me dijeron nada. Otro día me subí hablando en español y en menos de dos segundos ya me estaban dando un sermón en húngaro para que enseñara el billete. Como he dicho, éste es solo un ejemplo y podría poner muchos más, pero creo que el concepto ha quedado claro.
Quiero que conste que no me estoy metiendo con el país ni con la ciudad en la que vivo, ni mucho menos. Es más, ambos me gustan mucho, pero creo que estas son cosas inaceptables. Vivimos en una época en la que ya debieron quedar atrás este tipo de comportamientos, aunque desgraciadamente no es así. Es bastante triste.
Volviendo al tema del principio, estaré atenta este fin de semana para ver si sigue gobernando el partido conservador o gana la contra. Aunque ambos son el mismo perro con distinto collar.
Tengo que dar las gracias a mi amiga Dorka, (sé que estás leyendo esto, así que si me he equivocado en algo házmelo saber y lo rectificaré) que ha sido la que me ha informado de esta situación.
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