Bueno, he de confesar que cuando me decidí a emprender este viaje no tenía ni idea de con qué iba a encontrarme. Digo esto refiriéndome a que cuando ya estaba en el avión seguía sin tener ni idea. Mucha gente me preguntaba qué iba a hacer tan lejos y yo respondía siempre lo mismo: "Voy a dar clases de español en institutos bilingües". Aunque al decirlo tampoco estaba muy convencida de ello, ya que la organización que me acogía no me dio muchos detalles ni yo pregunté por ellos. No sabía cómo iba a dar las clases, ni para quién, ni en qué institutos. Por lo tanto allá iba yo, con 28 kilos en la maleta (casi ná) y lista para la aventura.
Salí a las 11:00 de Alicante en tren llegando a las 16:30 Barcelona, donde tenía que coger un avión hacia Budapest a las 20:00. Después de dos horas de retraso y cinco horas pululando por el aeropuerto, al fin pude subir al avión. Llegué a la capital ya de madrugada donde me esperaba mi jefe (con el que no había hablado previamente) con un cartelito en el que estaba mi nombre escrito, y mi compañero Federico (con el que tampoco había hablado nunca).
Así que me quedé con dos hombres desconocidos intentando hablar el poco inglés que sabía. Fue bastante incómodo, pero soportable. Según me había dicho mi coordinadora el día anterior, íbamos a ir directamente a nuestra ciudad, pero no sé por qué razón al final tuvimos que pasar la noche en Budapest.
Llegamos a un hostal muy bonito y acogedor, lleno de librerías, fotos famosas y paredes de colores, con un patio interior muy gracioso. Federico y yo tuvimos que dormir una pequeña habitación donde había seis incómodas camas, y en la que la única intimidad posible era entrar en el ridículamente diminuto baño. No fue la mejor noche de mi vida, pero tampoco la peor. Aún tenía esperanzas de que la cosa mejorase al llegar a Debrecen, la ciudad en la que viviríamos durante el próximo año.
A la mañana siguiente continuamos nuestro viaje, con algunas paradas poco justificadas de por medio, y al final llegamos nuestro ansiado destino. Después de visitar la oficina, conocer al resto de compañeros y a Alba, la otra voluntaria española que ya llevaba cinco meses en la ciudad, pusimos todas las maletas en una furgoneta para ir a nuestro piso.
Cuando ya estábamos llegando, el conductor (otro miembro de la organización) recibió una llamada y nos dijo que debíamos volver a la oficina. Así que dimos media vuelta.
De nuevo en la oficina, el jefe nos explicó que había tenido un problema con la propietaria del piso y que ésta había roto en contrato. La historia estaba un poco coja y más tarde nos enteramos de que lo que en realidad pasó fue que discutió con ella por la estupidez más grande del mundo: cuando la propietaria le dio la llave del piso, él reclamó tres (para Alba, Federico y yo), ella le dijo que solo le iba a dar una y que él hiciera las copias, él se negó y después de la tontería de una, tres, una, tres, la señora se hartó y rompió el contrato en su cara. Ésta solo fue la primera de las muchas p**adas que nos hizo el bueno del jefe, pero ya habrá tiempo de contarlas.
Esa noche Alba durmió en su antiguo piso y a Federico y a mí nos llevaron a la residencia de uno de los institutos en los que más tarde daríamos clases. Como el tacaño del jefe no quiso pagar dos habitaciones, Fede y yo tuvimos que dormir de nuevo la misma habitación, y por si fuera poco en el ala masculina del edificio. Todo muy cómodo para mí.
Al día siguiente esperaba que nos alojasen en un nuevo piso, PERO NO. No había otro piso al que mudarnos, no teníamos casa. Así que mi "querido" jefe echó mano de sus contactos y nos alojó temporalmente (que al final resultó ser un maldito mes entero) en una residencia MASCULINA y CATÓLICA de estudiantes. Cabe decir que soy atea y, sobre todo, mujer. Pero pareció darle igual al tipo en cuestión a la hora de meternos allí.
Lo único bueno de estos dos primeros días resultó ser mis compañeros; dos personas a las que a día de hoy me han ayudado muchísimo y a las que quiero un montón. Gracias por todo, Alba y Federico.
Kimm quiero más aventuras, ahora te lo digo muy enserio podrías hacer un libro. Yo me lo leería, está super entretenida tus aventuras.... quiero que escribas más. Besitos guapa :)
ResponderEliminar¡Muchas gracias Cristina! Me alegro un montón de que te guste, pronto publicaré más entradas ^^
EliminarBiennnn!!! Ya he vuelto a leer otra. Tu cuando puedas vas escribiendo, pero planteate de escribir un libro :)
EliminarGracias por la idea, puede que algún día :) Por el momento seguiré con el blog a ver qué tal va!
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