miércoles, 2 de julio de 2014

Más que un trabajo

Hoy es uno de esos días en los que me siento maravillosamente feliz sin motivo alguno, pero me gustaría compartirlo ya que estos días no se dan siempre. No es que normalmente esté triste ni nada de eso, todo lo contrario. Pero no sé, siento que hoy es diferente. Espero que la cosa siga así y que vaya a mejor, porque es una sensación extremadamente agradable.
Hablando de cosas bonitas y felices, estas últimas semanas he tenido los mejores días de trabajo desde que estoy aquí. Me explico:
Cuando acabó el instituto ya no pudimos seguir con las clases de español, por lo que ahora nos dedicamos a viajar a pueblecitos y ciudades de Hungría donde vamos a colaborar en colegios de verano. Hemos ido a muchos pero dos de ellos me llamaron particularmente la atención, sobre todo el segundo. Ambos estaban llenos de niños muy dulces, agradables y agradecidos. Se podía ver lo contentos que estaban de que fuera alguien a jugar con ellos y sacarlos de la rutina. Además, muchos de ellos nunca habían visto a nadie extranjero ni habían viajado fuera de su pueblo o de Hungría. Por lo que estaban entusiasmados con la idea de tenernos con ellos, y lo demostraban. Son niños sin muchos recursos y eso es lo que los diferencia de los demás lugares a los que he ido. Como he dicho, el segundo fue el que más me gustó porque me sorprendió la rapidez con la que las niñas me cogieron cariño. Muchas de ellas se me acercaban y me abrazaban, me cogían de la mano, me sonreían, querían jugar conmigo, que me sentara al lado de ellas o simplemente hacerse decenas de fotos conmigo. La gracia de todo esto es que ninguno de los niños o niñas hablaban inglés o español, por lo que aunque me hablaran en húngaro yo no los entendía y a pesar de eso querían estar conmigo. A veces otras chicas voluntarias traducían lo que me querían decir, pero la mayoría del tiempo estaba con ellos sin entender nada.
Nunca me ha pasado nada igual y me siento sumamente agradecida de estar viviendo esta experiencia.
Esto pasó hace una semana y a día de hoy muchos de los niños me hablan por facebook preguntando cuándo voy a volver. Uno de ellos incluso me dice todo el rato que me quiere. Tiene unos 10 años y cuando le digo que no puede ser que me quiera me dice que sí, que claro que puede ser. 
Muchas veces no entiendo lo que quieren decirme porque lo traducen todo con el traductor de internet y, claro, las frases salen como salen.
Mi jefe ya ha hablado con el director del colegio y han programado otro viaje para ir en septiembre. Tengo muchas ganas de volver a verlos.
Por lo general no me suelen gustar los niños, pero estos se han ganado un huequecito en mi corazón.



Algunos de los niños del segundo colegio.

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